ALGO SOBRE LA FIDELIDAD A Sí MISMO

Opino que nada hay más fácil de pensar que, lo lógico, es ser coherente con uno mismo y que los hechos y el propio pensamiento no entren en contradicción. Y, sin embargo, no es nada extraño que, con los hechos, contradigamos nuestros propios pensamientos. Porque, una cosa es pensar una cosa y, otra muy distinta es llevarla a cabo,
Porque, en efecto, una cosa es pensar lo que una cosa es lógicamente y, otra muy distinta, es ver que eso, en apariencia tan lógico, sea fácilmente realizable cuando se trate de llevarlo a cabo en la práctica. Porque, además, hay que contar conque el egoísmo humano se interpone y dificulta la libre actividad humana.
Y, no es que el ser humano no sea capaz de obrar libremente, sino que encuentra dificultades con las que no contaba cuando pensaba, en limpio, que el asunto careciese de obstáculos. Pienso que ese propio yo, puede convertirse en un auténtico obstáculo inesperado.
Ser fiel a sí mismo, es una exigencia de la propia naturaleza, pese a que no es nada fácil cumplir con el objetivo propuesto. Porque puede parecerle a la persona que ser fiel sí misma es una dificultad para obrar espontáneamente, dificultad con la que no contaba y que no formaba parte del abanico de posibilidades elegibles.
Porque es evidente que toda persona quiere y pretende ser fiel a sí misma y aún más, cree que dentro del abanico de sus posibilidades está el ser fiel a sí misma, sin lo cual no se entendería que una persona fuera libre y capaz de tomar decisiones propias y elegir su futuro como compete a una persona humana. Privar a una persona de la posibilidad de decidir por propia cuenta sería privarla de libertad. Si una persona no fuera capaz de decidir por sí misma y estuviera privada de ser fiel a sí misma, su personalidad estaría truncada y no sería persona. Eso pienso ¿Y usted?.

29 de abril de 2010

ALGO SOBRE EL RESPETO ENTRE PERSONAS

Uso el término “respeto” en un sentido diferente a cuando se dice de un instrumento o de un artefacto, de un coche o de una motocicleta por ejemplo, si se dijera de alguno de ellos que “impone respeto”. Suele hacerse referencia, aunque no sólo, a sus perfecciones técnicas o al consiguiente peligro de su manejo. Se usa en el sentido de que “da miedo utilizarlo” y el peligro consiguiente a su manipulación.
Pero, el uso del término respeto entre personas, alude siempre e inexcusablemente a la reciprocidad. Porque, el respeto entre personas es siempre, ineludible e inexcusablemente, mutuo y recíproco. No es un respeto que indique superioridad e inferioridad, sino reciprocidad. Es decir; es un respeto de uno al otro y de otro al uno. Este respeto es, mutuo por naturaleza y equivalente. Y se entiende por respeto el reconocimiento mutuo de la calidad de personas. Porque, el respeto del uno al otro, incluye la necesidad del respeto mutuo. Reconocer el respeto de uno a otro es lo que exige la naturaleza en la relación interpersonal. Reconocer la valía del otro ser humano como persona. Nada más y nada menos.
Pero no busquemos relaciones de otro tipo que la igualdad de personas. No imaginemos que ser persona es algo diferente que ser un ser humano. ¿Qué significa entonces ser persona? No otra cosa que ser un ser humano y, el respeto, no es algo distinto que percatarse de que el otro es tan digno de de ser reconocido y apreciado por ser un ser humano. Y es que, ser un ser humano, impone un respeto, al que llamaremos natura, es decir, que se impone por sí mismo. No es un respeto como lo sería el del superior sobre el inferior, pero es un respeto humano y natural. Lo podríamos llamar connatural o de igual a igual.
Es como si, en el otro, estuviéramos viendo el propio yo y su calidad humana, aceptando la dignidad del otro como siendo nuestra propia dignidad. A esto es a lo que llamamos respeto mutuo y natural con todo lo que ello lleva consigo.
El respeto entre personas se hace entonces sencilla y llanamente sin añadiduras inútiles y sin aditamentos innecesarios.
Así lo pienso y a esto es a lo que se llama respeto mutuo. ¿Vale la pena? Yo pienso que sí. ¿Y usted?

22 de marzo de 2010

ALGO SOBRE ÉTICA Y POLÍTICA

Con frecuencia se define la Ética como el “arte de obrar bien” y, la Política como “el arte de gobernar”, en cuyo caso, tanto la primera como la segunda serían artes. Pero la Ética no es un arte, sino un saber, es decir, Ética es saber obrar según el bien.
La Política es saber gobernar bien la Comunidad humana. Como tal saber, la Política es una ciencia. Aunque Nicolás Maquiavelo definiera la Política como el “arte de gobernar”, hay que considerar que, para Maquiavelo, la política es arte, porque hay que manejar muchos hilos para ser un buen gobernante. Pero, siempre que se utiliza el término “bueno/malo” aplicado a la política, hay que tener en cuenta que estos términos son expresiones morales que tienen que ver con el bien y con el mal en la vida política y por tanto tienen un aspecto moral.
Maquiavelo consideraba que la política no tiene que ver con la ética y que, por lo tanto era según él un arte. Pensaba, pues, que era un mero arte y, según su criterio, el arte no tiene moralidad, basta con seguir las reglas del mismo y seguir su ritmo.
Por eso pensaba que las obras de arte son o no bellas. El arte tiene relación directa con la belleza y la obra artística sería o no, bella, pero no otra cosa. Aplicar el término bueno o malo a una obra de arte es considerarla de un orden distinto del que, por naturaleza le pertenece. Porque el bien o el mal son términos morales y poseen un sentido ético. Todo esto, según el pensamiento maquiavélico, no es ética, sino estética. Porque la ética tiene dos referencias incontestables que son el bien y el mal.
Sin embargo hay que no olvidar la dimensión ética de la política y, por ello, su relación con el bien y el mal morales, es decir, humanos.
Olvidar la relación de cualquier acto humano con la moral, es truncar el acto y dejarlo incompleto, porque todo acto humano puede ser bueno o malo y, por tanto, ético.
Maquiavelo olvidó el acto moral y dejó de tener en cuenta la dimensión sión de bien o mal humanos. Serio olvido, creo yo. ¿A usted no se lo parece? A mí, sí.

11 de marzo de 2010

REPRESENTACIÓN PARLAMENTARIA, MODERACIÓN y VERACIDAD

Los parlamentarios, tanto diputados como senadores, son, como sabemos, representantes del Pueblo elegidos por el Pueblo para servir al Pueblo. Es, pues, evidente, que es el Pueblo el que les da la palabra para que hablen en nombre del Pueblo que los ha elegido.
Pero, con cierta frecuencia, algunos parlamentarios, usan la palabra alejándose de la verdad, por lo que se desvinculan de la misión encomendada por el Pueblo y manipulan la palabra para decir algo que nada tiene que ver con la realidad, aunque lo aparenten.
Por lo que, alejándose de obligación encomendada por el Pueblo, están faltando a la fidelidad debida al Pueblo que ha depositado su confianza en la actividad de los parlamentarios de ambos sexos. La verdad debe de ser el objetivo fundamental de un parlamentario o parlamentaria. Si faltaran a la verdad estarían dando pruebas de que no son de fiar, porque el Pueblo ha depositado la confianza en ellos.
Porque, no hay auténtica fidelidad parlamentaria si, quien habla en las Cortes, no le da importancia a la verdad de de lo que dice, aunque su dialéctica sea más o menos convincente. Por consiguiente, no basta con que el discurso sea más o menos brillante o más o menos convincente, si evidentemente no se atiene a la verdad de lo que se dice.
Y, sin embargo, son muchas las personas que desean un buen discurso sin preocuparse de si, lo que se dice, tiene que ver algo con la realidad. Parece como si, en un discurso, importara más el lucimiento personal que la lucidez del contenido del discurso .No faltan quienes prefieren la elegancia del discurso a los contenidos reales del mismo.
Y, sin embargo, la representación parlamentaria, presupone que, lo que se diga, sea verdadero y que se intente, por encima de todo, no mentir o desvirtuar la realidad de los hechos. El Pueblo debe confiar en que, la confianza que se ha depositado en sus señorías no va a ser defraudada por sus señorías. Dicho más claro: La verdad por delante.
Porque, sin verdad, el discurso está tan hueco, que no vale la pena, por muy brillante que sea. Eso pienso. ¿Y usted?

05 de febrero de 2010

CAMUFLADO Y AGAZAPADO

He considerado oportuno y necesario insistir en la importancia de que, en la vida política, no se confunda al adversario político con el enemigo, con la sana intención de no introducir en la realidad parlamentaria la dialéctica amigo-enemigo tan del gusto de San Agustín, en su obra titulada “De la Ciudad de Dios” y, en la que se aceptaba el principio que dice que: “quien no está conmigo está contra mí”.Pero, hoy, la dialéctica amigo-enemigo ha sido superada por la sociedad del diálogo, del contraste de opiniones, de la moderación, de la diversidad de ideas, del respeto al pensamiento ajeno, etc., etc. Es decir: Con las otras personas cabe la posibilidad de contrastar opiniones, de valorar otros puntos de vista, de respetar el modo de pensar ajeno, la diversidad de pareceres,…y un largo etcétera que va unido al reconocimiento de que, cada persona tiene derecho a pensar por propia cuenta, dando lugar a la diversidad de opiniones y al contraste de pareceres.
Pero con esto no pretendo decir que no existan hoy en la Sociedad obligaciones. Porque toda persona comprometida políticamente tiene serias obligaciones con las Instituciones y con toda la Sociedad. El problema aparece cuando, personas comprometidas políticamente, olvidan que se han comprometido a dar la cara y a no camuflarse y estar agazapadas, como si con ellos no fuera la cosa. Parece incongruente que, quien asume un compromiso político, se olvide de que tiene obligación de dar la cara y de no esconderse ante sus deberes y de participar políticamente dando la cara. No se entiende, en consecuencia que, si el señor Rajoy, por ejemplo, está comprometido políticamente, esconda la cara y haga como que con él no va la cosa y permanezca como oculto y agazapado cuando debe actuar políticamente. Porque España necesita la participación política que había pedido el señor Rodríguez Zapatero, de todos aquellas persona que deben actuar consciente y coherentemente en función de su puesto político y hacerse cargo de todo lo que lleva ese cargo consigo.
Da tristeza que veamos a Rajoy huyendo de dar la cara, de hacer sugerencias y que obre como si el asunto en cuestión no tuviera que ver con él, como si estuviera camuflado y agazapado, sin compromiso político perceptible. Es un desastre político que, políticos de primera fila, aparezcan como de prestado y ocultando que lo único que hacen es ocultarse. Resulta repulsivo que haya políticos que hacen como que hacen, pero, en realidad, parece que están ocultos como si estuvieran camuflados y agazapados, porque no actúan políticamente ni dan la cara. Y, para colmo, no se le ocurre a Rajoy otra salida que solicitar de los parlamentarios socialistas que le pidieran al Presidente Zapatero su dimisión. A lo que, el señor Rodríguez Zapatero contestó que, si tenía valor Rajoy, que presentara una moción de censura en las Cortes. Y ahí cundió el silencio y se terminó el valor de Rajoy. Podría haber dado una sugerencia más digna, pero Rajoy a ese límite no llegó. ¿Cuál ha sido la iniciativa del sr. Rajoy? No hubo tal iniciativa. Pero, la Sociedad necesita que, el señor Rajoy de la cara y ofrezca públicamente a la Sociedad española la noticia de en dónde está políticamnente. Porque la Sociedad española hoy, más que nunca, necesita la participación de todos y no admite las máscaras políticas. Parece obvio

01 marzo 2010

¿VALE TODO PARA HACER OPOSICÓN?

Evidentemente no vale todo para hacer ejercer la función que compete a la Oposición y no tiene nada de sorprendente que D.Gregorio Peces- Barba diga taxativamente que “no vale todo para hacer oposición” y que se queje de que, desde el primer día el PP desarrolle “una dura, cruel e incesante campaña contra Zapatero” y que abogue por una política de comprensión y de mutuo respeto, perceptible en el ejercicio real de la Oposición parlamentaria y en la crítica política.
Porque, en Política, el adversario político, no tiene por qué ser considerado un enemigo político a quien hipotéticamente hubiera que decapitar, sino alguien a quien siempre y sin excepción hay que respetar y considerar como es debido.
Según el Profesor Peces-Barba:”Desde el primer día, el PP desarrolla una dura, cruel e incesante campaña contra Zapatero, en la que predomina la dialéctica “amigo-enemigo”. Cosa que es perceptible desde el primer momento desde el momento en que si se preguntara a un parlamentario del PP cuál es la función de la Oposición parlamentaria, contestaría que, su
función es oponerse.
Creo que confunden hacer oposición con estar, sea como sea, “a la contra”. En esta situación, la dialéctica amigo-enemigo está servida. Porque, parecería que el oponente político, por necesidad, tendría que ser el enemigo político y que la función de diálogo y de debate que tiene “de por sí” el Parlamento, se tergiversa y se convierte, lo que tendría que ser diálogo parlamentario, en bronca parlamentaria. El Parlamento dejaría de ser el lugar del debate para convertirse en el lugar apto para la bronca y los insultos.
¿Es que la persona humana ha dejado de serlo? Este es uno de los casos en los que, el olvido intencionado, se usa como arma arrojadiza, Aún más, pregunto si el Parlamento es un lugar de diálogo y no de bronca, un ámbito para comparar opiniones y contrastarlas y de dejar impoluta a la persona humana. Esto es lo que produciría el respeto al diálogo y no la dialéctica amigo—enemigo. El que se halle en la Oposición parlamentaria no tiene por qué ser el enemigo a batir.
Eso es lo que pienso….Seguiremos…Por eso no vale todo para hacer Oposición y y para hacer permanecer el respeto. Esto se necesita como el agua que bebemos y el aire que respiramos. ¿Por qué no nos damos cuenta?

19 de febrero de 2010

SOBRE LA DIALÉCTICA AMIGO-ENEMIGO

He escrito hace muy poco, un breve artículo sobre la fidelidad histórica en el que insistía en la necesidad de hablar de los acontecimientos históricos ateniéndose a la realidad de los hechos. Me parecía una cosa de sentido común. Pero un largo artículo del Doctor Peces Barba me ha hecho recordar que es fácil encontrar en la Historia Universal actitudes que parten de interpretaciones históricas preconcebidas. De lo cual es un ejemplo una obra de S. Agustín titulada “La Ciudad de Dios”. Esta obra interpreta la Historia Universal como si ésta estuviera, hipotética y realmente, constituida por dos ciudades: La Ciudad de Dios y la Ciudad del pecado. Serían dos ciudades antitéticas y en mutua y permanente enemistad. La tensión que surge de entre ambas es la tensión de amigo-enemigo. Coexisten simultáneamente pero excluyéndose recíprocamente en tensión dialéctica. Es la tensión amigo-enemigo, que corresponde a una cultura beligerante y excluyente
Existe hoy también, según dice con toda la razón del mundo el Doctor Peces Barba, “la tensión de las sociedades liberales, democráticas y sociales, basadas en un respeto a la dignidad humana, a la tolerancia, a los valores, a los principios y a los derechos y a la Constitución y a la ley”. Todo lo contrario de la sociedad belicista, porque defiende el diálogo, la mutua cooperación, el respeto mutuo, la compresión del diferente, el respeto a la ley...
Nada tiene de extraño que la tensión “amigo-enemigo” se relacione con la tensión de las dos ciudades citada por San Agustín, porque estas dos ciudades estarían siempre enfrentadas y excluyéndose mutuamente. La Ciudad de Dios sería como una dictadura excluyente para los que no sean considerados miembros de la misma. En esa hipotética Ciudad de Dios, no cabrían los pecadores. Incluso no se si la frase:”pagar justos por pecadores” no será una reminiscencia de las dos Ciudades de la obra agustiniana.
No tiene nada de extraño que, el autor de tan fecundo artículo, pida a Rajoy y al PP que defienda sus tesis respetando al adversario y que debe abandonar ese juego poco decente de atacar sin más al adversario político y utilizar el esquema “amigo-enemigo” para defender sus tesis. Que el tiempo en que fue escrita la Ciudad de Dios y el uso del esquema;”pecador igual a enemigo irreconciliable”, hay que superarla hoy y, para toda la eternidad. Eso pienso. Y,¡¡Gracias por superarla!!.

17 de febrero de 2010